No a la supuesta “Junta de Paz” de Trump para Gaza


Ciudad de México a 30 de enero de 2026

La “Junta de Paz” es una nueva declaración de guerra en contra de los pueblos del mundo. Rechazamos cualquier intento del gobierno mexicano de sumarse a dicha iniciativa.

El 17 de noviembre, los miembros del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, votaron (con la abstención de Rusia y China) la resolución 2803 que estableció una “Junta de Paz” (Board of Peace), bajo un modelo corporativo, cuyo “chairman” vitalicio será Donald Trump, como individuo, sin ninguna representación ni responsabilidad ante las leyes internacionales ni las de su propio país, los Estados Unidos. El plan se presentó como culminación de las negociaciones que establecieron el “cese al fuego” en Gaza. Como tantos ceses al fuego, las condiciones han sido violadas en múltiples ocasiones por parte de Israel y no se han realizado otras negociaciones con la resistencia Palestina. Sin embargo, se ha mantenido la idea de la constitución de una “Junta de Paz” que invalida todas las anteriores resoluciones de la propia ONU, incluyendo las que han exigido el reconocimiento de un Estado Palestino y el fin de la ocupación por Israel.

 Esta “Junta de la Paz” es la negación de la historia del pueblo palestino en más de una dimensión, declarando el territorio de Palestina como terra nullius y, por lo tanto, abierto a la continuación del proyecto de colonización capitalista del territorio. El 22 de enero de 2026, en el contexto del Foro Económico Mundial de Davos, Trump presentó su “Board of Peace”, como una acción destinada a lograr la paz mundial. Se invitaron como miembros de la Junta a los mandatarios de varios países por un periodo de tres años, con la opción de membresía vitalicia a cambio del pago de una cuota de mil millones de dólares. Se presentó una nueva geografía de la ocupación, como una “ciudad del futuro” con guetos especiales para la población palestina que sobreviva al genocidio en curso. Pero, además, el proyectado “resort” tiene su contraparte, que es la implantación de un enclave marítimo portuario en el Mediterráneo, ello vinculado a la explotación del yacimiento de gas Leviathan que hace poco firmó Chevron.

Los países que están confirmados en esta vergonzosa acción son, en primer lugar Israel, el perpetrador de la destrucción, ahora transformado en socio de la reconstrucción, seguido de Egipto, Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Qatar, Jordania, Turquía, Indonesia, Argentina, Paraguay, Hungría, Marruecos, Vietnam, Kazajstán y Uzbekistán. No obstante, Estados Unidos no ha logrado el apoyo de aliados tradicionales como Gran Bretaña, Francia, Alemania, Italia, España, Noruega, Suecia y Eslovenia, en tanto que han declinado la invitación argumentando que la iniciativa de la “Junta’’ socava la autoridad de la ONU y “viola’’ el derecho internacional. A la vergonzosa cohorte se han sumado algunos otros representantes de los Estados Unidos y el gran capital, pero deliberadamente han dejado afuera a las víctimas: el pueblo palestino.

Denunciamos a esta iniciativa como una nueva fase en el proceso colonialista de asentamiento de las autoridades sionistas y de exterminio del pueblo palestino. Una segunda fase del genocidio que estamos presenciando desde hace ya más de dos años, pero no es un proceso concluso, pues la resistencia del pueblo palestino sigue. Convocamos a salir de la indiferencia, del “pánico moral’’, recordando que, en este caso, la neutralidad y el silencio es complicidad. Gaza no está lejos (está en todas partes y ya desembarcó en América Latina). El genocidio en Gaza representa la ruptura de todo gesto de humanidad. En el devenir de Gaza nos jugamos nuestro derecho a existir y a ser escuchados. Rechazamos indignadxs la propuesta presentada por dicha “Junta de Paz’’ para “reconstruir” Gaza sin gazatíes, sin ningún asomo de respeto y de consideración al pueblo palestino.

Convocamos a la comunidad universitaria a detener la impunidad declarando nuestros espacios libres de apartheid, exigiendo la implementación del boicot, desinversión y sanciones, como por ejemplo abogar por la expulsión de Israel de la ONU y abolir el derecho al veto. Esta acción provocación, la de llamar “paz” al colonialismo genocida, socava la paz mundial y se ha hecho explícito que sus acciones no se limitarán a Gaza. Basta ya de que el imperialismo continúe repartiéndose el mundo. Por la autodeterminación de los pueblos, llamemos a las cosas por su nombre: la “Junta de Paz” promueve el despojo y la industria de guerra.

Académicxs con Palestina contra el genocidio

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