Primero fue Gaza, ahora es Venezuela, ¿qué sigue después?

La campaña de exterminio desatada en Gaza en octubre de 2023 significó un parteaguas en la política de dominación imperial estadounidense, de la mano de su aliado incondicional, el sionismo de Israel. Atrás quedaron los compromisos con el derecho internacional y humanitario, la diplomacia y la resolución de conflictos a través de las instituciones multilaterales. Trump y Netanyahu se han burlado con descaro del supuesto orden basado en reglas, establecido al término de la Segunda Guerra Mundial. Ahora, el hombre de negocios que ocupa el despacho oval asume la doctrina de la paz mediante la guerra para hacer retroceder el sistema global cinco siglos y someter las relaciones internacionales al derecho del más fuerte. Se han caído las máscaras. 

Gaza ha servido no sólo como laboratorio de experimentación de sofisticadas tecnologías de control, segregación, desplazamiento y aniquilación de la población nativa. También, según lo podemos comprobar ahora, ha funcionado como ensayo de prueba para calibrar la potencial resistencia de Estados nacionales, organizaciones internacionales y la sociedad civil en su conjunto. Los resultados no han podido ser más alentadores para los posteriores afanes del imperialismo: salvo muy escasas excepciones, la mayoría de los Estados se alinearon en la práctica con la política neocolonial y genocida, proveyendo recursos y facilidades para armar al sionismo mientras se lavaban la cara con unas cuantas declaraciones y gestos ‘neutrales’ de condena. La sociedad civil, por su parte, organizó valientes protestas alrededor del mundo, mas no fueron suficientes para presionar a los Estados y detener el genocidio. 

Los mal llamados acuerdos de paz para Gaza, aplaudidos por la enorme mayoría de Estados, incluidos aquellos que simularon oponerse al genocidio, significaron para la Casa Blanca el otorgamiento de una licencia para conquistar y destruir pueblos impunemente. Desde entonces, el portaaviones más grande del mundo, el navío Gerald Ford, que durante meses se mantuvo en las cercanías de Gaza brindando cobertura a las operaciones militares sionistas, atravesó el Atlántico en dirección al siguiente objetivo del imperialismo: Latinoamérica. 

El relanzamiento de la doctrina Monroe, rebautizada por su nuevo paladín como doctrina “Donroe”, tuvo su banderazo de salida en el ataque a Venezuela del 3 de enero. Tras varios años de asedio a través del bloqueo económico y el asalto y bombardeo de embarcaciones en el mar Caribe en las últimas semanas, la nación latinoamericana finalmente sufrió la intervención armada y el secuestro de su presidente y su esposa por parte del Ejército de los EU. Sería un error catastrófico creer que los intereses de los halcones de Washington son defender la democracia y los derechos humanos en el país caribeño, o cualquier otra coartada con la que busca legitimar su acto de rapiña. Por si no fueran suficientes las declaraciones del propio Trump, la historia de las intervenciones estadounidenses en Latinoamérica nos enseña que el móvil principal siempre ha sido y será despojar a los pueblos del Sur de sus territorios, mercados, recursos naturales y culturas. Si para apropiarse del petróleo venezolano precisan instaurar dictaduras militares o bombardear población civil, lo harán.

De igual manera, sería imperdonable volver a meter la cabeza bajo la tierra, como muchas personas han hecho durante el genocidio aún en curso en Gaza, con la gastada excusa de que debemos ver primero por los niños que mueren de hambre en nuestras tierras, o voltear a ver hacia las guerras que ocurren en otras latitudes. No aceptamos ese falso dilema: Gaza, Sudán, Venezuela, Colombia, Cuba y México se encuentran en el mismo lugar, el lugar donde estamos parados y cuyo suelo se está resquebrajando por los golpes desesperados de un capitalismo cada vez más salvaje y decadente.

Ayer fue Gaza, hoy es Venezuela, mañana irán por todo y por todxs, si no hacemos nada por detenerlos. 

Lo que sigue, para nosotrxs, es organizarnos para resistir al colonialismo y defender el derecho de los pueblos a la autodeterminación.

Academicxs con Palestina contra el genocidio 

Enero 2026


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